Instituto Nacional

El Instituto Nacional General José Miguel Carrera, fundado en 1813, es un referente de la educación pública chilena que atiende desde 7° básico hasta IV° medio. Desde 2021 funciona como establecimiento mixto. Se distingue por su compromiso con la excelencia académica y la formación de líderes críticos, fomentando el razonamiento, la disciplina y la responsabilidad social. Su plan incorpora idiomas, arte, conciencia medioambiental y salud emocional. Mantiene alianzas estratégicas, como con la Universidad de Chile, para enriquecer la formación estudiantil y potenciar las aptitudes de sus alumnos (Instituto Nacional, s.f.; Municipalidad de Santiago, s.f.).

Experiencias

De la población al centro

“Yo no soy de la comuna de Santiago, o sea, yo vivía en la región metropolitana ...

“Yo no soy de la comuna de Santiago, o sea, yo vivía en la región metropolitana ¿ya? en la edad de que entré al Instituto Nacional el [año ] 94, específicamente en la comuna de Lo Espejo. Ese es mi núcleo de origen, ahí está la casa de mis abuelos, mi abuela y mi abuelo y la casa de mi mamá., entonces yo nací en el Barros Lucos, el hospital de la zona sur de Santiago y evidentemente vivo en la zona sur de Santiago. El hecho de estudiar el Instituto nacional es trasladarme finalmente a otro lugar, a un territorio distinto y eso ocurrió porque yo estudiaba en un colegio cerca de mi población y tenía muy buenas notas y las y los profesores de ese colegio le dijeron a mi mamá “intente por este lado”, cosa que ella ya también tenía un poquito en mente. En esos tiempos, al Instituto Nacional se postulaba por calificaciones, por lo tanto, ella hizo el tema de la postulación en una primera instancia, cuando yo iba en sexto básico porque el Instituto comienza en séptimo. 

Cuando ya partí estudiando fue como un cambio bien grande en mi vida. Paso de tener un circuito de movimiento con una escala mucho […] más cercano a la casa, siendo que yo estaba muy acostumbrado a moverme por Santiago […] no me era ajeno, pero ahora iba a ser en otra dinámica, mucho más autónomo, porque ya tenía que moverme solo tomando la micro para el centro de manera más habitual, había sido más esporádica las veces previas. Tienes que tener en cuenta que uno tiene 12 años, 13 años, te estoy hablando y ya fue salir directamente a tomar micro para irme para al centro y empezar a estudiar en un colegio gigante , muy grande, muy distinto a lo que yo estaba [acostumbrado].

“Llegamos a un colegio que… Nosotros estábamos en sexto básico, cuatro cursos y pasamos a un séptimo básico con 18 cursos. Un volumen de gente muy grande, entonces evidentemente ahí también la red creció mucho y uno se fue encontrando con un compañero, tanto de curso, como del mismo nivel o de otros niveles que tomaban las mismas micro, te encontrabas en los mismos paraderos, comenzaste también a circular por otra parte, y evidentemente el Instituto, lo que yo valoro mucho al menos al haber ido a Santiago centro a estudiar es que me abrió, me amplió mucho mi red de conexión con otras realidades. Realidades también muy de índole popular, poblacional y Santiago periférico, pero de otras partes de Santiago, estoy hablando de que tengo amigo de Huechuraba, de Cerro Navia, de Puente Alto, de Maipú, de La Florida, de Renca, de Independencia, entonces, como que todos fuimos a confluir a un punto de distintas partes de Santiago, y eso fue bastante entretenido ahora que uno lo ve”

“Yo alcancé a estudiar en el tiempo en que la jornada era jornada de mañana y jornada de tarde. ¿Me entiende? […] Y claro conocí mucha gente de distintas partes, tanto en el día a día y como en otros ámbitos, no solamente en el ámbito de estar en una sala de clase. Tuve el privilegio también de que la gama académica y formativa del Instituto era bien amplia. Entonces uno tenía desde las actividades deportivas, pasando por las actividades artística, tanto en sus vertientes musical, plástica, tecnológica, hay mucha literatura, mucho cine también entonces. También como yo te contaba previamente, se conoció mucha gente muy valorable que, hasta el día de hoy, por ejemplo, yo tengo nexos con muchos de mis compañeros de colegio.” 

(Exestudiante, 1994-1999)




Participación en el centro de estudiantes

“Yo participé de una Academia de literatura, de un Centro de Estudios de América Latina ...

“Yo participé de una Academia de literatura, de un Centro de Estudios de América Latina, participé también en la rama de básquetbol un tiempo y también fui parte del Centro de Estudiantes del colegio […] El centro de estudiante era una organización bien sólida. Cuando estoy hablando de sólida era que, tenía mucha trascendencia en el tiempo y eso es desde la disposición a que exista hasta aspectos materiales, o sea, el centro de estudiantes tenía oficina, disponía de materialidad, tenía cierto peso en las relaciones con los agentes de gestión del colegio. Era una disputa bien política, entonces era bien importante, pesaba harto el centro de estudiantes en el Instituto Nacional. Se participó también en una veta bien política en el rollo de la época y se logró ganar. Y hay de todo, desde participación de representatividad estudiantil hasta accionar social, cultural, redes hacia afuera también con otros colegios de Santiago, que los colegios de Santiago se reúnen se juntan al menos los secundarios y eso también era otro tipo de veta que uno podía transitar. Pero era bien movida la cosa, con harto ajetreo.”

“La organización de Santiago era bajo la comuna de Santiago, entonces había una relación. Claro, nadie vino a establecer nada, a crear nada, la relación existía con todos los colegios de Santiago. El [Liceo] 1, los chiquillos del [Liceo de Aplicación], los cabros del [Liceo Manuel] Barros Borgoño, las chiquillas del [Liceo ] 4, porque finalmente llegaban hasta Matucana, estaban los chiquillos de Confederación [Suiza]. Entonces, había harta representatividad y también se extendía para otros lados. Estaban los chiquillos del Valentín [Letelier], las chiquillas del Carmela [Carvajal], las del [Liceo] 7, los cabros del [Liceo José Victorino] Lastarria, más allá había unos liceos también, bien organizados por el lado de Pudahuel que también llegaban, pero eso era como más bien artesanal, era mucho más voluntarista que todo. Lo otro estaba como más paradito, pero eso había que formarlo.” 

“Internamente en el Instituto estaba como súper institucionalizado todo el movimiento del centro de estudiantes, o sea que existían días que estaba permitido, se planificaba y por lo tanto se permitía que representantes de cada curso saliesen a reunirse. Siempre había un profesor o profesora asesor. […] Evidentemente siempre había cosas ligadas al contexto […] Por lo general siempre estas reuniones [con actores externos al Instituto] eran en función de alguna problemática estudiantil de manera general o alguna problemática política contextual. Siempre me acuerdo de que prestábamos ropa a los chiquillos de la FECH cuando había algo en relación a problemas universitarios. Yo me acuerdo de que antes era mucho más problemático el tema del crédito para universitarios, teníamos que pagar la Universidad, era distinto antes, esa pelea por lo créditos universitarios era bien fuerte.”

[En el centro de estudiantes] habían puestos, eran el presidente, primer vicepresidente, segundo vicepresidente, tesorero, secretario y después venía una orgánica completa con respecto a distintas áreas de trabajo de comisiones financieras, relaciones externas, cultura y voluntariado, una variante de cosas. […]  Yo fui parte del centro de estudiantes en tercero medio y eso fue en el año 1998. Y, por lo tanto, esas elecciones fueron a finales del año 1997 cuando iba en segundo medio. En esa elección votaban desde octavo a cuarto medio y era por curso, se enviaba una nómina por curso y se votaba. Esa nomina teníamos que contarla, ir a dejarla y registrarla. […] Yo siempre tuve muy buenas relaciones de manera intracurso. Participaba activamente, me iba bien en el ámbitos de notas también, entonces no tuve mayor problema. 

“La verdad es que era un poquito desordenado, uno tiene las fases de adolescente experimentador. No sé si existe esa imagen del Instituto Nacional, pero yo no encontré distinto a la imagen que tienen los demás colegios en cuanto a lo que se ve de consumo de alcohol y drogas y de todo lo que puede ocurrir. Como que finalmente allí era la selva, era una situación bien compleja el sobrellevar el colegio, en cuanto al aspecto numérico. Entonces como intracurso, siempre había muy buena relación y producto también de la estructura que tiene el colegio, que uno estaba prácticamente dos años con los mismos compañeros y después va cambiando. Yo tuve sexto básico y octavo básico con una generación, después, primero medio y segundo medio con otra generación y terminé en tercero medio y cuarto medio con otra generación, los iban mezclando los cursos de acuerdo a ciertas electividades que había en los planes de estudio. En todas estas generaciones que fui pasando siempre tuve muy buenos amigos y el tema del centro estudiante […] recuerdo que había mucho trabajo en esa época, porque finalmente era como estudiar y tener otra responsabilidad. Pero todo bien. Al final creo yo que fue […] una muy buena experiencia con mucho aprendizaje.

“Nosotros o al menos la generación a la cual yo pertenezco, terminábamos de estudiar 1:30 a 2.00 [de la tarde] y de ahí para adelante teníamos un montón de tiempo. La carga académica del colegio era bien grande y por lo tanto […] uno se quedaba estudiando después de clase. Y a eso uno le agregaba la responsabilidad, voluntaria, claro está, que uno tenía con el centro de estudiantes, desde reuniones, pasando por el trabajo que hay que concretar, redes que hay que ejecutar y un trabajo como de pulso, porque mantener una organización finalmente, es así, y de repente va carcomiendo o se van generando problemas, va saliendo y entrando gente, pero fue buena experiencia.”

“[Experiencias destacables en el centro de estudiantes] Son varias, desde el aprender a tener una orgánica para la calidad de estructura. Pasando por reunirse periódicamente, tener una minuta de temas, poner objetivos y metas a cumplir, prepararse mucho para ciertas cosas desde aprender a pintar un cartel pasando por juntar información para argumentar alguna situación que se quisiera plantear, también organizar muchas cosas, cosas que son mucho más a pulso, desde actividades de cine hasta salidas a terreno, a ayudar a otro lado, también organizar eventos musicales. Me acuerdo de que organizamos unos conciertos muy grandes. Había hartas bandas que querían mostrarse en el propio colegio. Y, por lo tanto, los eventos eran bien demandantes, pero bien satisfactorios los resultados. Había eventos más grandes también como de fiesta, así que el espectro de lo que uno aprendió fue bastante amplio. Y eso se iba puliendo también con una planificación.” 

“Todo se votaba. Si había que participar en alguna marcha se votaba. Si había que adherir alguna solicitud, si había que conmemorar algo, todo se votaba. Evidentemente había cosas de repente que uno no participa con el nombre del colegio, pero en otras sí. Era una lógica bastante democrática y esa fue como mi escuela en cuanto a aprender cómo proceder ciudadanamente. […] Ejemplo: “Marcha por la conmemoración del 11 de septiembre, ¿Se participa como estudiantes del Instituto Nacional? Sí o no” y luego se manda la pregunta, se vota dentro del curso y los delegados llevan los votos. […] Si sale favorable, perfecto, hay que ir a marchar y hay que llevar el lienzo, la pancarta, la bandera y organizar un montón de otras cosas más.”

(Exestudiante, 1994-1999)




Detención de Pinochet en Londres

“Yo participé de una Academia de literatura, de un Centro de Estudios de América Latina ...

“También tuvimos situaciones bastante particulares, contextuales. Me acuerdo de que cuando nosotros estábamos en el centro de estudiante aconteció la detención de Pinochet en Londres. Y eso nosotros lo vimos en el colegio en vivo y en directo, Pinochet se detuvo, evidentemente pasaron los días, y había que juzgarlo y me acuerdo que estaban los televisores del colegio prendidos, hasta los profesores nos mandaron a las salas para a ver ese juicio y no entendíamos nada, tú tienes que entender que eran unos televisores… como tener una estufa a gas que estaban pegadas en una pared supergrande y que no se escuchaba nada , más encima todo en inglés y estábamos escuchando la radio, y cuando se detuvo a Pinochet salimos a la calle y quedó la cagá (sic) en el centro. La gente estaba celebrando y me acuerdo de que nosotros estudiábamos muy cerca de las oficinas de Defensa, y me acuerdo de que los militares salieron a la calle y los Carabineros también y salieron a pegarle a la gente. Los militares se acuartelaron y los Carabineros salieron a pegar y hasta ahí llegó el centro. después, evidentemente, vino todo el problema de que había algunos que defendían a Pinochet, otros que no. Y esa era otra pelea en el centro, me acuerdo de que se organizaron hartas marchas a favor de la detención de Pinochet. Y estuvo bien movido ese año en ese ámbito como mucho más, si hubiese colocado una línea de tiempo, así como qué es lo que ha pasado durante este periodo. Me acuerdo de que ese año en particular estuvo el tema de la detención de Pinochet en Londres. También en la previa estuvo toda la trifulca de que asumía como senador y esa pelea me acuerdo de que fue bien grande en la calle.”

“Una de las cosas que a mí me llamaba la atención es que antes el Paseo Ahumada era muy peatonal. Y había mucho carro, mucho kiosco y a pesar de eso los Carabineros salieron, había harta gente y los Carabineros pegaron harto, mojaron harto. Y finalmente uno se movía por Ahumada, pasando por la calle Agustinas y siempre intentando ir a La Moneda, era siempre el camino. Y hasta ahí llegabas, se llegaba a la calle Bandera, luego te devolvías. El centro es bien particular en cuanto a vías de escape, era como volver a juntarse, volver a intentar pasar y evidentemente después, cuando uno se tiene que devolver para la casa… Yo tomaba la micro cerca del edificio de las Fuerzas Armadas y Carabineros, que están ahí mismo en Morandé, yo tomaba la micro ahí en la calle Nataniel Cox y veía que los militares estaban acuartelados, con tenida de combate, con ametralladora, con tanqueta instalada en la calle… Los milicos eran así en los 90. Existía como, ese halo dictatorial, que todavía había mucho miedo. Yo tengo muy claro que mi mamá tuvo mucho miedo de que yo participara en política porque el pensamiento de ella es “te puede pasar algo”. Entonces, la gente no se da cuenta de eso porque piensa que la dictadura se terminó del [año] 89 al 90 y ahí sería todo. Pero hay mucho traspaso de sensación dictatorial todavía en los 90. 

(Exestudiante, 1994-1999)




Amistades que perduran

“Desde la escuela en donde yo estudiaba en Lo Espejo salió otro compañero ...

“Desde la escuela en donde yo estudiaba en Lo Espejo salió otro compañero, él es mi mejor amigo. Nos vemos hasta el día de hoy. Seguimos en contacto y cada vez que nos vemos el cariño siempre está. Nunca volvimos a ser compañeros, pero siempre nos seguimos relacionando de vernos en la misma población, pasando por tomar la mismo micro, tener compañeros en común cuando nos mezclamos […] Él iba en el séptimo P, la cuestión muy irreal, y yo iba en el séptimo I y después “oye mira te presento a tal persona, vive en tal parte, toma la micro de nosotros” y nos íbamos juntos. También, así como viceversa “mira, este vive un poquito más allá que nosotros” se bajaba antes. Y de repente tomábamos la mismo micro y fuimos conociendo más gente. Después cuando se intercambian los cursos producto de las elecciones que tú haces en el plan de estudio que yo te contaba, [él] quedó con compañeros que eran míos y yo quedé con compañeros que eran de él, me decían “Oye tu eres amigo de Oscar” y nuevo conocido. [Después] ambos elegimos área humanista y evidentemente, entre los humanistas también nos vamos ubicando más, entonces siempre tuve relación con él y también tenemos amigos en común.”

“También el estudiar allá me dio grandes amistades también, hasta el día de hoy tengo un grupo bien variado de amigos del colegio, el grupo más grande lo componen un grupo de entre 6 y 10 personas que salimos de cuarto medio y que hasta el día de hoy nos conectamos, nos juntamos, estamos al pendiente de cómo está cada uno y yo siento que ellos son mis amigos y son mis hermanos también, les tengo mucho cariño. Entonces, si hay algo que yo valoro del Instituto Nacional es que me entregó la oportunidad de conocer un grupo humano invaluable. También tuve grandes profesores y grandes profesoras, también eso debo valorar. Tuve caballeros y señoras que eran lumbreras, gente brillante que te incitaba también a ser mejor y a avanzar. Muy buenos profesores, muy buenos.”

(Exestudiante, 1994-1999)




Habitando el espacio educativo

“El colegio es grande entonces tú no te puedes mover mucho de un lugar ...

“El colegio es grande entonces tú no te puedes mover mucho de un lugar a otro si quieres disfrutar del poquito tiempo que tienes de recreo. Y no sé, te quedabas en la sala, que no había ningún problema, o jugabas en los pasillos cuando era más chico, o un espacio para jugar a la pelota o si tenías una pelota de básquetbol, vas a buscar el aro de básquetbol, pero tienes que irte moviendo […] Y cuando te hablo de jugar a la pelota no es un partido de 10 contra 10, son como 300 de un lado con 300 de otros jugando, 35 partidos al mismo tiempo. Entonces la factibilidad que te llegara un pelotazo en la cara de un partido que se jugaba era gigante. Si la gente que de repente entraba a ver esa cancha no la podía creer, el caos que había adentro de una cancha, porque no te estoy mintiendo que eran como 20 partidos [al mismo tiempo]. Y vas a ir haciendo de todo, si tienes alguna tarea que hacer, vas a la fotocopia y ya estando más grande cómo van cambiando tus intereses. Aparecen compañero o compañera que tocan algún instrumento o los que se fuman algún cigarro, había partes donde todo el mundo sabía que fuman […] El resto hacía otras cosas […] pasando por darse una vuelta, ir a comer algo, porque también están los quioscos donde te podías alimentar. Entonces la vida de cualquier liceo, pero en grande, en mucho volumen de gente y en muchos espacios, porque igual el colegio es grande.”

“Cuando estuve en la selección de básquetbol, yo tenía un tiempo y me iba a la cancha a jugar. También me gustaba mucho el pingpong, entonces de repente llevabas tu paleta o tu compañero llevaba su paleta y jugaban. Jugamos harto a la pelota, como que ese espacio recreativo de algún deporte siempre fue grato. Entonces, las canchas fueron un gran espacio… después cuando ya estás más grande vas a conversar, a darte una vuelta o te vas a comer algo. Existían muy pocas áreas verdes, entonces las pocas áreas verdes que había en el colegio tú la aprovechabas, pero creo que los intereses fueron cambiando a través del tiempo. Me gustaban mucho los zócalos. Los zócalos son los sectores más bajo que tiene el colegio porque como que estás a ras de tierra en el Instituto, pero este tiene varios pisos para abajo y había zócalos donde uno podía estar en el subterráneo, conversando o pasándola.”

“A mí me gustaba mucho el espacio de la biblioteca. Era un espacio que me hacía sentir muy cómodo, muy dúctil en cuanto a que sabía cómo funcionaba, conocía a los funcionarios. Me gustaba mucho el tema de la lectura y como yo te contaba participé en la Academia de Letras, participaba en la Academia ligada al estudio de la historia, entonces siempre la biblioteca fue para mí un lugar importante. El centro de estudiantes, evidentemente también el espacio de la sala que nosotros teníamos era grato, había un auditorio muy bueno en donde todos los jueves había un profesor que ponía una película. El lunes ponía la cartelera, el día jueves “esta película se va a dar en tal horario”, tal es el director, tanto dura y hacía como una reseña. El que llegaba bien, el que no también, entonces me acuerdo de que había un ciclo de cine permanente. Ese auditorio, era bien entretenido.”

“Era la oportunidad de ver película en un formato grande para lo que era la época y de buena calidad de cine. El caballero [pofesor] sabía de cine, entonces siempre transmitía buenas cosas. Además, me acuerdo de que este caballero era un profesor de Historia y era amigo del dueño del Cine Normandie. Otro caballero varias veces decía “hoy el cine va a ser en el Cine Normandie”, y nos íbamos caminando por la calle Arturo Prat, luego la calle Tarapacá y llegabas a San Diego y llegaba al Normandie y el dueño del cine ponía la película en un film, estábamos todos en la butaca. Cuando sabíamos que iríamos, avisábamos “oye, el viejo se consiguió el Normandie” y ya, llegaba más gente.”

(Exestudiante, 1994-1999)




Privilegio, competencia y heridas

“Yo valoro mucho el hecho de haber estudiado en el Instituto Nacional.

“Yo valoro mucho el hecho de haber estudiado en el Instituto Nacional. Creo que yo no entendía la importancia del Instituto Nacional hasta que entré a estudiar a la Universidad, a nosotros nos veían al mismo nivel de colegios privados. Uno sabía que era un colegio bueno, sabía que tenía toda la historia que tiene, el Instituto también tiene mucha pompa con respecto a eso, son bastante ególatras, hasta tienen un salón que se llama “El salón de los presidentes” porque ellos se jactan de que casi todos los presidentes de este país pasaron por el Instituto Nacional. Y, en ese sentido, creo que hay luces y sombras con respecto a eso. Las luces evidentemente siempre van a estar del lado de que es un colegio super reconocido […] tiene más de 200 años de historia. Creo yo que es un privilegio haber estudiado ahí, porque finalmente si yo me quedaba en el Liceo de la población no iba a tener la educación que tuve, ni los profesores que tuve, ni la exigencia que tuve, ni la amplitud también de oportunidades que se me dio desde, no sé, correr 400 metros planos en una pista de atletismo, hasta lo que te contaba yo de ver cine todos los jueves.”

“Pero también tiene muchas sombras. Es un colegio que en mi época era muy competitivo y, por lo tanto, yo vi gente que quedó en el camino y gente que no le importó al sistema. Si tú repites curso, tienes un estigma muy grande, si tenías alguna condición en particular desde física hasta intelectual era muy cruel y era la ley de la selva. Yo me acuerdo de que, bueno, yo soy de una población de un origen muy popular, de hecho, teníamos fama de ser muy cumas y flaites y cogoteros, y no está tan lejos de la realidad. Entonces yo me acuerdo de que a mí me discriminaron al principio y la única manera de evitar esa discriminación fue que me tuve que agarrar a combos, así se paró el que me molestaran.”

“Tuve compañeros que la droga los envició y como somos tantos no se nota si uno cae. Tuve un par de compañeros que se intentaron suicidar y eso se enmascara porque finalmente a nosotros nos medían en cuantos puntajes nacionales lográbamos obtener y cuantos entrábamos a la Universidad tradicional y el que no entraba era un fracaso. Entonces siempre se habla como del lado A en la historia que me tocó vivir, la cual valoro mucho. Pero también me gustaría puntualizar en el lado B del Instituto Nacional en particular, pero también de la educación en general, porque los problemas que a lo mejor viví yo educativamente en mi última etapa de enseñanza básica y toda mi enseñanza media, finalmente en un colegio público de la Comuna de Santiago, fue bien positiva en cuanto al resultado, pero también, hay harta herida en el camino, ahí hay harta pelea que se dio , pelea literal, desde agarrarse a combos hasta que tienes que estudiar, estudiar para que te fuese bien, esforzarse para que todo resultase. Entonces también está esa parte.”

(Exestudiante, 1994-1999)




Actividades

Taller de entrevistas narrativas con estudiantes de la Academia de Estudios Sociales del Instituto Nacional

«Llevo 20 años haciendo entrevistas y siempre es un desafío.» La frase resuena durante el taller de investigación. Es una admisión honesta: la entrevista, incluso después de muchos años de práctica, sigue siendo un territorio de incertidumbres. Investigar con entrevistas no es dominar un protocolo perfecto, sino aprender a estar cómodo con lo impredecible.

1908, Instituto Nacional, El Peneca (1)
1908, Instituto Nacional, El Peneca
1908, Instituto Nacional, El Peneca (2)