30 de dicembre de 2025

Entre octubre y noviembre de 2025, el proyecto “Atlas Participativo de la Historia de la Educación en Santiago” desarrolló un ciclo de tres talleres sobre metodología de entrevistas biográfico-narrativas con estudiantes de la Academia de Estudios Sociales (ADESIN) del Instituto Nacional. Las sesiones, realizadas los días 2 de octubre, 20 y 27 de noviembre, trazaron un recorrido completo desde la preparación de las entrevistas hasta su transcripción y análisis.

El primer encuentro, llevado a cabo el 2 de octubre, presentó la entrevista como una herramienta de investigación, como una artesanía que se aprende haciendo. Se planteó que la diferencia fundamental entre encuesta y entrevista narrativa no es solo técnica: cuando pedimos una historia, abrimos un espacio de incertidumbre donde no sabemos qué va a pasar, y eso es precisamente lo valioso.

Bárbara Durán Hess, profesora a cargo de ADESIN, señaló que “este tipo de metodología la han ocupado harto; en todas las investigaciones desarrollan entrevistas. Ya llevan seis años en la Academia”. Esa experiencia previa permitió profundizar rápidamente en aspectos éticos y técnicos específicos.

Un concepto importante emergió al hablar del silencio en las entrevistas: “La memoria no es un almacén donde uno va a buscar recuerdos. La memoria es algo que uno tiene que elaborar”. Esta comprensión transforma una técnica en una actitud. No se trata de extraer información, sino de acompañar a alguien mientras reconstruye su propia historia.

Tres semanas después, Camila Pérez Navarro facilitó el segundo taller, enfocado en las formas de transcribir las entrevistas que las y los estudiantes realizaron durante el mes de octubre. La sesión comenzó con una ronda de diagnóstico: ¿en qué etapa están con sus entrevistas? ¿Qué problemas han encontrado? ¿Qué han descubierto? Uno de los principales problemas identificados por las y los estudiantes fue el contacto con exalumnos, ya que sólo pudieron entrevistar a un grupo de amigos que egresaron durante la década de 1980, de un mismo curso. 

Luego, se expusieron los contenidos planificados. El taller presentó cuatro tipos de transcripción: fonética, literal (verbatim), inteligente (verbatim inteligente), y editada o resumen. La propuesta del proyecto es usar verbatim inteligente, porque preserva la voz auténtica del entrevistado, es legible para públicos diversos, y permite un análisis profundo.

¿Qué preservar y qué editar? El principio es simple, pero delicado: preservar el vocabulario característico, las expresiones coloquiales, la estructura de las frases y las emociones expresadas. Editar con criterio las muletillas repetitivas, los falsos inicios sin sentido y las repeticiones innecesarias. Y no inventar. Ante la duda, se planteó que es mejor marcar [entre corchetes].

La tercera sesión, llevada a cabo el 27 de noviembre, profundizó en el análisis de entrevistas. Impartido por Camila Pérez Navarro y Renato Moretti, el taller presentó dos aproximaciones complementarias: bottom-up (abajo-arriba) y top-down (arriba-abajo). Con la primera, el investigador se pregunta “¿qué está pasando aquí? ¿de qué se habla?”, y sirve para descubrir información y temas nuevos. La segunda aproximación, en cambio, se pregunta “¿qué dice sobre X?, siendo X una de las preguntas o temas predefinidos por la investigación.

Un extracto de entrevista ficticia sirvió como caso de práctica: “Lo que más recuerdo del colegio es el patio, ese patio enorme. Ahí pasábamos todos los recreos jugando a la pelota. Los profesores casi no aparecían por ahí, sólo el inspector, que no daba abasto. En ese momento era nuestro territorio, ¿cachai? Ahí uno se hacía amigos de verdad, chuteando la pelota”.

El taller exploró también cómo comparar entrevistas buscando similitudes, contrastes, patrones emergentes. Finalmente, se planteó cómo conectar las narrativas con su contexto histórico. Por ejemplo: reformas educativas, cambios en el régimen político, modificaciones en el curriculum nacional, etc. Un ejemplo concreto ilustró los tres niveles de análisis trabajando sobre una misma cita sobre el cambio en las relaciones con profesores después del golpe de 1973.

El ciclo de talleres confirma algunas intuiciones sobre cómo desarrollar investigación en contextos educativos. (1) La experiencia previa enriquece: cuando un grupo ya tiene práctica investigativa, es posible profundizar rápidamente en aspectos específicos. (2) La progresión metodológica funciona: pasar de la invitación narrativa a la transcripción y luego al análisis permite que cada herramienta se consolide antes de agregar la siguiente. Y (3) la práctica concreta es irremplazable: transcribir un audio juntos, analizar un extracto en grupo, revelan más que cualquier explicación abstracta.

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